Los beneficios del CETA para el comercio exterior (II)




En la primera parte del artículo relacionado con los beneficios del CETA para el comercio exterior, ofreciamos una definición de dicho acuerdo y esbozábamos brevemente el por qué se producía una negociación para alcanzar un acuerdo como el CETA. A continuación, seguimos con los beneficios reales de dicho acuerdo tanto para exportación como para empresas exportadoras.

El comercio exterior, uno de los principales beneficiaros del acuerdo

La Unión Europea es el segundo socio comercial de Canadá y representa el 10% del total de su comercio exterior. La Unión Europea exporta a Canadá maquinaria, equipos de transporte y productos químicos. Por su parte, las empresas canadienses exportan a Europa bienes de consumo e intermedios, así como materias primas, y significan el cuarto inversor de la Unión Europea.

Con el objetivo de simplificar los trámites administrativos para la exportación, ya sea en territorio canadiense o en algún país de la Unión Europea, el CETA eliminará los derechos de importación, lo que va a suponer para los exportadores europeos un ahorro de cerca de 500 millones de euros al año. Asimismo, se producirá una reducción de los costes administrativos, ya que los derechos de aduana se suprimen.

En caso de litigio entre empresas de Canadá y la UE, un solo conjunto de normas simplificará la situación para inversores y Estados, y entrará en vigor un sistema de resolución de litigios de inversión que ofrecerá a los inversores la posibilidad de tramitar un recurso legal. Las disposiciones sobre protección de las inversiones y litigios de inversión sustituirán a los ocho acuerdos bilaterales de inversión actuales entre los Estados Miembros de la UE y Canadá.

Pero el CETA comporta otros muchos beneficios, siendo el crecimiento y la creación de empleo a nivel nacional – tanto para Canadá como para los países de la Unión Europea – uno de los principales. El CETA garantiza, por ejemplo, que las empresas de la UE puedan acceder a contratos públicos canadienses, y que se produzca un incremento en la cooperación normativa.

El CETA también ofrecerá protección en materia de innovación, para artistas y en productos tradicionales europeos. Supondrá la apertura del comercio de servicios y la promoción de inversiones, ya sean en Canadá como en algún país miembro de la UE.

Para finalizar, cabe destacar que el CETA es una garantía de cooperación futura, y una protección para la democracia, los consumidores y el medio ambiente.

Queda por ver si, en paralelo, el TTIP – el tratado para el libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, y con beneficios para el comercio exterior similares al del CETA – llegará finalmente a buen puerto.