Los beneficios del CETA para el comercio exterior (I)




El CETA es el acuerdo comercial alcanzado entre Canadá y la Unión Europa tras cinco años de negociación; uno de los más amplios de los negociados hasta la fecha, y con beneficios claros en materia de comercio exterior y un enfoque claro hacía la exportación y las empresas exportadoras. En él se tratan temas de ámbito federal y provincial canadiense que afectan a las explotaciones europeas de bienes y servicios a Canadá, además de facilitar inversiones y crear un entorno empresarial más previsible.

Una vez entre en vigor, – su aplicación está prevista para inicios del 2017, aunque primero debe ser aprobado por el Parlamento Europeo, los Estados Miembros de la UE, y el Parlamento de Canadá – el comercio exterior se verá directamente beneficiado ya que tanto exportadores como inversores lo tendrán mucho más fácil para hacer negocios, vender productos y prestar servicios en Canadá.

¿Por qué se negocia un acuerdo como el CETA?

Canadá ofrece energía y materias primas, y es una fuente significativa de conocimientos técnicos. Con la entrada en vigor del acuerdo con la Unión Europea, se prevé que el comercio de bienes y servicios entre ambas potencias aumente casi un 25%, y que el PIB de la Unión Europea aumente unos 12.000 millones de euros al año.

El CETA garantiza, además, que el beneficio económico no vaya en detrimento de la democracia, el medio ambiente o la salud y la seguridad de trabajadores y consumidores.