Nuevo escenario de los negocios internacionales, aprendizaje continuo (I)




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El proceso de globalización mundial de la sociedad y la economía modernas ha generado nuevas necesidades de adaptación empresarial al medio en el que se desenvuelven los negocios internacionales. Este recién incorporado e inacabado escenario obliga a cualquier sociedad, ya sea de carácter mercantil o industrial, a replantear sus estrategias de actuación, realizando los esfuerzos necesarios encaminados a obtener las máximas ventajas de los cambios producidos en el mercado global.

Se trata de abordar un proceso coherente de profunda reflexión sobre el grado de consolidación del negocio exportador, sus fortalezas y debilidades, sus capacidades y el mejor uso de los recursos. El fin último del análisis debe concluir en un re-posicionamiento ajustado a la realidad comercial transfronteriza, con el objeto de poder hacer frente, con ciertas garantías, al ritmo con el que actúa la competencia y su consolidación en determinados mercados de referencia.

La sucesión de acontecimientos que inciden de forma directa en el intercambio internacional de mercancías y/o servicios se produce de forma dinámica y, por qué no, vertiginosa. Influido por la interacción de factores de carácter económico, legal o cultural, el comercio exterior se encamina a la eliminación progresiva de las barreras y obstáculos que dificultan o impiden su libre funcionamiento.

Tanto la Pyme como la sociedad multinacional deben ser conscientes de esta realidad para su mejor aprovechamiento. El conocimiento de los instrumentos propios de la actividad mercantil transfronteriza y los escenarios en los que ésta se desenvuelve se constituyen en premisa fundamental condicionante del éxito exportador.

De otra forma la empresa puede quedar avocada al freno en sus expectativas de difusión, crecimiento e implantación internacionales, pudiendo llegar incluso a desaparecer por causas imputables al impulso de la competencia en su adaptación a la evolución de los mercados.

Los argumentos expuestos pueden parecer obviedades derivadas de la práctica empírica del comercio, pero no por obvios dejan de ser razonables Para alcanzar una cuota de mercado y un liderazgo empresarial coherente, caracterizado por su estabilidad y permanencia en el tiempo es necesario adquirir una conciencia empresarial internacional.

La presencia comercial en el exterior se apoya además en tres fundamentos básicos:

En primer lugar el recurso a las fuentes de información creadas “ad hoc” (elemento que exige una permanente actualización).

En segundo término la empresa debe prestar la debida atención a la formación profesional continua del personal que interviene directamente en el proceso exportador.

Por último está obligada a conocer y aprovechar los instrumentos facilitados por las Administraciones públicas para el fomento de la actividad comercial internacional.

La correcta concreción de sinergias ente estos factores tiende a potenciar y consolidar la posición de la empresa, minimizando los posibles riesgos, vulnerabilidades y situaciones de crisis que puedan afectar a las áreas geográficas seleccionadas para el desarrollo de negocio.

Y es que la práctica del comercio exterior demuestra que en muchos casos se malogran operaciones como consecuencia del desconocimiento de las variables que interactúan en el proceso (problema vinculado fundamentalmente a la pequeña y mediana empresa).Cuando esto sucede el directivo no es consciente de la importancia que supone la intervención de expertos asesores como instrumento para dar solución a las carencias propias.

En el próximo artículo veremos cuales son, y que repercusiones provocan ante el negocio internacional.

Gregorio Cristóbal Cárle
Consultor y Formador Internacionalización de Empresas (Área Jurídica)
Árbitro Internacional ACAM
gcristobal@reexporta.com